martes, 30 de octubre de 2018

¡OBJETIVO CUMPLIDO! ¡A JUGAR!


El ser humano es un ser social por naturaleza. El cerebro es un órgano social, desde que nacemos aprendemos a relacionarnos. Las relaciones con la familia, con nuestros iguales, con los profesores... influyen en el establecimiento de las relaciones afectivas de un niño/a  y le sirven como modelo de aprendizaje.
La escuela cumple un papel muy importante como agente de socialización. Trabajar aspectos como la capacidad de relacionarse con otros, de sentirse parte de un grupo, de respetar las normas, de integrarse o de resolver conflictos en un ambiente que le haga sentirse seguros debe ser un objetivo prioritario en el día a día en nuestras aulas.
Desde el aula debemos fomentar situaciones y formas de aprendizaje cooperativas que lleven al alumnado a  trabajar para conseguir alcanzar objetivos comunes. Y así es como trabajamos en nuestra clase.
Todos los lunes mis alumnos/as establecen un objetivo semanal con el fin de alcanzar una meta. Ellos/as son los que proponen los objetivos y posteriormente votan el objetivo que quieren cumplir. Una manera muy potente de trabajar la planificación, la tolerancia, la cooperación...estableciendo entre los alumnos/as unas relaciones más cercanas y humanas. Me parece una idea estupenda para trabajar el aplazamiento de las recompensas. Es importante que los niños/as aprendan a tener paciencia y a saber esperar.
¿Y cuáles son los objetivos que se marcan mis alumnos/as? Pues son muy variados: respetar a los profesores, estar en silencio en la fila, no pelearse por el sitio de la fila, no molestar a los compañeros/ad cuando la profe está hablando... Me encanta ver como se ponen de acuerdo para elegir el que consideran que es el objetivo más fácil de cumplir, como respetan el más votado o como trabajan en equipo para conseguir cumplirlo.
¿Y cuál es la meta que mis alumnos/as quieren alcanzar? Pues dedicar la última media hora de los viernes a JUGAR.

Cada semana jugamos a diferentes juegos. Al principio llevaba yo los juegos pero poco a poco son los propios alumnos/as los que se están animando a traer sus juegos implicando así a las familias.
En las siguientes entradas os comentaré con más detalle los juegos que estamos utilizando en el aula.
Considero que el juego en el aula es una potente herramienta que favorece la inclusión,  fomenta el desarrollo de diferentes funciones ejecutivas (establecimiento de metas, la planificación y la organización, la toma de decisiones...además de la flexibilidad cognitiva favoreciendo el desarrollo de la capacidad de análisis y el espíritu crítico). A través del juego aprenden a gestionar sus emociones: frustración, la rabia, enfado...Además trabajamos diferentes competencias clave de una manera más lúdica y motivadora.  Los alumnos/as se muestran muy receptivos, consiguiendo despertar su curiosidad  y mostrando así mucho más interés. 

Porque como dice una de las personas que más admiro:
Las escuelas deben ser democráticas, no igualitarias.
Los niños deben participar en la organización de la escuela.
El aprendizaje tiene que ser cercano y divertido.
El juego y el ocio son importantes.


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FRANCESCO TONUCCI


miércoles, 24 de octubre de 2018

PROFE , Y AHORA... ¿QUÉ HAGO?


En el aula nos encontramos todos los días con alumnos/as que son más rápidos y terminan más pronto la tarea que los demás compañeros/as, mientras que otros alumnos/as van más despacio. Es importante respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno y así se lo hago saber a mis niños/as día a día. Dando vueltas a cómo podía dar respuesta a esos niños/as más “rapidillos” se me ocurrió que era una buena oportunidad para trabajar las Funciones Ejecutivas, y más en concreto, aprender a pensar.
Apuesto por esta forma de trabajar en el aula, potenciando y desarrollando diferentes capacidades cognitivas a través de  diferentes actividades alternativas a las tareas mecánicas y repetitivas que lo único que hacen es que los alumnos/as se aburran y no desarrollen el pensamiento.
Durante mis años de PT he trabajado mucho con el “Programa de Enriquecimiento Instrumental (PEI)” de Reuven Feuerstein, programa muy conocido para el desarrollo de la inteligencia. Dicho programa consta de 500 páginas con problemas y actividades de papel y lápiz  en el que se trabajan diferentes aspectos: orientación espacial, comparaciones, clasificaciones, ilustraciones, relaciones familiares...En total 15.
Además también he utilizado “Juegos para aprender pensar” de Pedro Ocon de Oro., cuyos ejercicios son complementarios al programa de Feuerstein.
Así que se me ha ocurrido preparar una caja con ejercicios de este tipo: jeroglíficos, sopas de letras, adivinanzas, buscar las diferencias...para que cuando los alumnos/as vayan terminando ya no vengan a preguntarme...Profe, y ahora... ¿Qué hago? Sino que vayan a la caja de pensar y cojan alguna de estas actividades. Pueden hacerlas bien en parejas o de manera individual.
Trabajar a través de los juegos y los pasatiempos implica un grado de motivación, de intriga y de reto que hace que los alumnos/as aprendan a pensar de manera eficaz de una manera entretenida.
Además de estos juegos, existen en la red diferentes materiales elaborados por diferentes páginas (aulapt, Orientación Andújar...) que os pueden servir para llenar vuestra caja.
Creo que trabajar de esta manera es una excusa perfecta para salir del libro de texto y de  las actividades repetitivas haciéndoles pensar de diferentes maneras y promoviendo en todo momento la flexibilidad cognitiva utilizando el factor sorpresa.